Sencilla y moderna, la decoración minimalista tiene conexiones con el Zen por su despojamiento de todo lo superfluo e innecesario. Este estilo austero requiere de espacios ordenados y limpios donde la energía fluya sin obstáculos, creando ambientes serenos y calmados.

El estilo minimalista es ideal para personas serias y centradas que buscan vivir en armonía y un rincón donde relajarse. Como sus bases son el orden, la austeridad y la simpleza, no es un estilo indicado para familias con niños, se presta más para personas que viven solas o en pareja, aunque puede adaptarse también a familias de personas adultas.

La decoración minimalista exige que te despojes de todo lo que no necesitas, ya que los espacios de almacenamiento escasean, por ello es más aconsejable para personas solas y ordenadas.

1. El color

Para reducir la decoración a su mínima expresión, el estilo minimalista requiere de colores neutros, como el blanco, el negro, grises o beiges. La gama de los tonos tierra le aporta calidez a esta decoración, donde las paredes y pisos adquieren mayor relevancia. Las paredes blancas otorgan mayor luminosidad a los ambientes y los hacen más amplios, acentuando el despojamiento. Los colores neutros utilizados para el mobiliario acentúan la estructura de los ambientes.

También se pueden utilizar pequeños toques de color para despegar las formas y resaltar los detalles que deseamos que se noten. Estos detalles deben ser pequeños y escasos, algún objeto decorativo en tonos brillantes y contrastantes, como rojo o amarillo. El estilo admite un mueble con color, como puede ser un sofá, una silla o un armario pequeño, siempre que la pieza posea cualidades que la hagan especial.

2. muebles sencillos

Las líneas rectas y simples comandan el diseño minimalista, con piezas apaisadas de baja altura y formas geométricas generalmente puras. Se enfatiza la escasez de muebles como una virtud, con muebles de buena calidad. Da preferencia a los muebles en tonos claros. Prefiere los closets frente a los armarios, no ocupan espacio visual y ofrecen un mayor espacio de almacenamiento.

3. Accesorios

Puedes prescindir de los accesorios decorativos si lo deseas, pero si los empleas, deben ser simples y funcionales. Utiliza lámparas de diseño geométrico y buena calidad para que cumplan un propósito estético pero utilitario a la vez. Evita los cojines y el exceso de cuadros, opta por piezas de arte moderno con marcos rectos, pero no cubras todas las paredes, es preferible ocupar una sola pared con un cuadro de gran tamaño y dejar el resto despejado.

Las flores y plantas se llevan muy bien con este estilo, pero siempre que sean pocas, para mantener la simpleza y reforzar el impacto de su presencia. Elije una bonita planta ornamental de buen porte y ubícala en un rincón iluminado, así conseguirás destacarla si saturar la estancia.

4. Iluminación

Para que los espacios minimalistas se vean limpios y ordenados, una buena iluminación es fundamental. Potencia la iluminación natural eliminando las cortinas o empleando cortinas romanas o estores. La iluminación artificial debe ser abundante, con luminarias centrales y otras indirectas para crear efectos de baja iluminación.

5. Organización

La organización es básica para mantener la sencillez de la decoración minimalista. No es posible crear espacios sencillos y amplios si están cubiertos por objetos desordenados. Necesitas elegir muy bien tus pocos muebles para que te ofrezcan un buen espacio de almacenamiento. Aprovecha cada rincón, debajo de la cama, en la parte baja de los armarios. Tira todo lo que no te sea imprescindible y libérate de esa carga inútil que solo produce estrés.

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