Jardinería: plantas carnívoras

Lejos de la ficción que las caracterizaba como vegetales monstruosos, capaces de devorarlo todo, las plantas carnívoras se están introduciendo, de a poco, en los jardines y en los hogares gracias al magnetismo que generan.

A pesar de su nombre, no comen carne sino sólo insectos. Aquí, te mostramos las variedades que ya se cultivan en nuestro país.

Naturalmente, las plantas carnívoras crecen en áreas pantanosas y lugares con suelos pobres, con escasez de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno. En respuesta a estas carencias, la evolución las obligó a adaptarse al medio, de modo que pudieran incorporar los nutrientes que no obtienen del suelo mediante la ingesta de pequeños animales, generalmente insectos. Sus órganos de captura se formaron por la adaptación de las hojas, y en cada especie la evolución fue diferente.

Una de las familias más extensas es la de las Droseras. Se caracterizan por tener hojas con una fina vellosidad pegajosa (mucílago) con la cual atrapan los insectos, El mucílago tiene propiedades narcotizantes sobre los insectos y, al mismo tiempo, hace de jugo gástrico, facilitando la digestión. Las Sarracenas funcionan mediante un mecanismo similar. Sus hojas en forma de tubo sirven de recipiente.

En cambio, la venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) posee hojas con forma de mano con las que atrapa a su presa en menos de un segundo. A diferencia de las otras carnívoras, sus trampas son activas, es decir, podemos ver cómo se mueve la planta. Son de crecimiento extremadamente lento y las semillas pueden tardar hasta un año en germinar. Gracias a la micropropagación (la técnica de multiplicar mediante hormonas el tejido celular de las plantas dentro de un tubo de ensayo) las especies carnívoras pueden ser comercializadas en grandes cantidades y a bajos precios.

Mas noticias sobre : Flores y plantas, Jardin
Comentarios : (3)